miércoles, 15 de febrero de 2012

Una extraña y sorprendente conexión...

Hace algún tiempo logré establecer una curiosa conexión entre varios temas sorprendentemente diferentes. Honestamente debo decir que el tema de la Atlántida nunca me ha interesado demasiado, y tal vez por eso no le presté la debida atención a este asunto, sin embargo, al conocer la relación con el famosísimo cataclismo de 2012 me obligué a divulgarlo de alguna manera.

A continuación podrán revisar mis observaciones. En ellas notaran una conexión brutalmente absurda entre el inicio de la vida en el planeta Tierra, la formación de los continentes “míticos”  Atlántida y Mu, las lunas terrestres, los reptilianos, los gliptolítos de Ica en Perú y la sorprendente teoría de la Tierra Hueca.



No soy quien para afirmar que hay que replantear la evolución, solo pondré aquí mis experiencias. Juzguen ustedes.

De todas maneras, creo que ya no hay nada que hacer. Si lo que planteo a continuación es verdad, entonces en diciembre de 2012 veremos la destrucción de la superficie de este planeta. No vale la pena gastar tu dinero ni en agua ni en equipos de supervivencia. Si la explicación que me fue dada sobre el cataclismo de 2012 es verdadera, no habrá nada que podamos hacer. Es una lástima.

De antemano agradezco que leas mis extensas y tediosas líneas.

Antecedentes – Las monjas

No me gustan las monjas. Siempre me dieron miedo. Algunas historias macabras y una película de terror me traumatizaron hasta el punto de confiar muy poco en estas bondadosas mujeres. Debo pedir disculpas por esto, pero así son los traumas. De hecho, en Colombia no es muy conveniente verlas deambulando solas o pidiendo un aventón en las carreteras…

El caso es que cuando veo a una mujer vestida con un hábito de inmediato capta mi atención, ¡y eso que la prenda fue diseñada para jamás llamar la atención de nadie! Por lo general se trata de un vestido con falda, sencillo, oscuro y lúgubre. Nada de alegría en la ropa de las monjas. Van con el cabello tapado, un crucifijo y poco mas. La coloración de los hábitos de las monjas siempre va de negro a blanco, pasando por gris y quizá beige. Y su calzado es sencillo.

Pero en tres ocasiones de mi vida vi a unas monjas diferentes, vestidas con hábitos muy poco comunes. Seguro muchos de ustedes las han visto, y me gustaría me contactaran para contarme sus impresiones.
Lo curioso del hábito de esta “congregación” es que les da un aspecto majestuoso, parecen soldados cruzados.  Sus “casacas” están confeccionadas con cuero de color café-chocolate y seda de algún color brillante. La falda es de seda del mismo color y poseen una especie de delantal de cuero. Su calzado consiste en botas de tacón de caña alta, también de cuero café. Reconozco que esta indumentaria es mas propia de una fiesta de disfraces que de un convento.

La primera vez que las vi fue en 1994 en la ciudad de Quito, Ecuador. Estaban comiendo helados en la “Virgen del panecillo” y al parecer acompañaban a un párroco (al menos eso pensé en ese momento). Verlas precisamente en ese monumento y cerca de un sacerdote me hizo concluir que se trataba de monjas.

La segunda vez que las vi fue en 2008, en el aeropuerto el Dorado de Bogotá. Regresaba de Sao Paulo, Brasil, y mi maleta no llegó. Así que tuve que ir a pelear con la aerolínea. En ese momento vi a las dos “monjas” que aparentemente habían llegado en el mismo avión. Una de ellas era una mujer madura, la otra era una jovencita de alegres facciones. No pude dejar de mirarlas, su indumentaria era demasiado curiosa para ser pasada por alto, la tela de seda de la joven era de color beige sucio, la de la vieja era un azul rey bastante subido. La jovencita se me acercó sonriente y me pidió prestado un bolígrafo para llenar los papeles de reclamación de sus maletas, las cuales tampoco habían llegado en el avión. Aquel día me percaté de varias cosas: las dos religiosas no portaban crucifijo alguno, ni siquiera un rosario. En el pecho portaban  unos emblemas o galones que parecían indicar un rango. ¿Serian militares? Cada una portaba en el hombro un símbolo metálico: se trataba de un círculo de cobre con otros tres pequeños círculos adentro formando un triangulo descentrado. Al ver ese símbolo te imaginabas que las mujeres pertenecían a algún club de bolos…

La chica regresó donde su compañera mostrando triunfante mi bolígrafo, pero entonces fue reprendida por la mas vieja, quien me miro con desprecio y le arrebató el bolígrafo con el cual  llenó los papeles. Estaba furiosa. La jovencita regresó y me entregó mi bolígrafo. No me miró, ni sonrió y tampoco me dio las gracias. Acto seguido, las dos mujeres salieron por las puertas del aeropuerto donde abordaron una camioneta gris con vidrios oscuros. Demasiado antipáticas para ser monjas.

La última vez que vi personajes como estos, fue en 2010. Y ese día conocí a un personaje mas increíble aun.

El viaje a Bogotá

Fue una noche de noviembre. Yo tenía vuelo hacia Bogotá a las seis de la tarde. Por alguna razón, no me enviaron por el muelle nacional del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Palmira, como es la costumbre, sino que me enviaron por el muelle internacional para abordar un avión con destino a España, el cual haría la escala en Bogotá. Me molesté un poco, pero no tenía alternativa. Tuve que soportar una minuciosa revisión de mi morral y que me pidieran mi documento en no menos de tres ocasiones.

El avión era un enorme Airbus A330, lleno de españoles. Me tocó en uno de los costados, donde solo hay dos asientos. Y para completar, me tocó en el lado de pasillo. Ni modo.

Mi compañero de viaje era un español. Se estaba acomodando en la silla mientras yo ubicaba mi morral en uno de los compartimentos superiores. Miraba malhumorado hacia los puestos de la mitad. Yo, como buen metiche, no pude evitar seguir su mirada. Para mi gran sorpresa, había un par de “monjas de los bolos” acomodándose en sus sillas. No pude evitar sonreír ante aquel cuadro. Me senté y me abroché el cinturón, y por iniciar una conversación le dije a mi compañero de viaje: “curiosas las monjitas, ¿no?, ¿a qué congregación pertenecerán?”. El tipo me miró como si yo fuera un estúpido: “¿Monjas? ¿Congregación?”, las volvió a mirar con seriedad y me dijo: “Malditas mujeres, si pudiera las mataría ya mismo”.

El comentario me dejó frío. No dije más. Tomé la revista del respaldo del asiento delantero y me puse a ojearla.

El hombre debió sentirse incomodo, entonces me dio la mano y me dijo: “Vamos tío, no me malinterpretes, no es que yo sea malo. Mi nombre es Félix”. Yo respondí el saludo y me presenté. Ya había hecho las paces con alguien a quien conocía solo segundos atrás: Mala cosa.

En ese momento -y para colmo de males- una de las azafatas anuncio un retraso de por lo menos una hora en el despegue. Murmullos enojados recorrieron todo el avión.

“No son monjas”, dijo el hombre de repente. “Tenemos un buen rato por delante, así que si quieres, te cuento una historia de lo mas chula”. Yo acepté gustoso de tener un buen cuento que escuchar, pedimos café a las azafatas y mientras poníamos azúcar le pregunté: “Si no son monjas, ¿Qué son?”. El hombre sonrió y dio un sorbo al hirviente café.

“Veras, algunas cosas no son lo que parecen. Esas de ahí ni siquiera son mujeres, al menos no como tu las conoces”. En ese momento, los asistentes mermaron la iluminación de la cabina y el hombre rápidamente encendió las luces de nuestros puestos. Me miró incomodo y a manera de disculpa me dijo: “Donde vivo siempre es de día”.

Y así dio inicio a una de las historias mas sorprendentes que he escuchado. La transcribiré lo mejor que pueda. Obviamente, la conversación exacta es aun mas larga, pero les garantizo que lo que voy a contar es lo mas ajustado posible, además había que eliminar algunos sucesos que no tienen nada que ver, como el momento en que yo regué mi café y que Felix tuvo un repentino ataque de tos, además mi mujer me llamó estresada al celular para saber en que iba la cosa…

La historia, según mi compañero de viaje...

La tierra ha sido poblada por varias civilizaciones a lo largo de su historia. Pero no de humanos, como nos han enseñado en la escuela. El planeta tiene mas de cuatro mil quinientos millones de años y surgió, como todos sabemos, de una nube de polvo cósmico. Hasta ahí nada raro. Lo que sí es raro (al menos para mí) es que luego de su formación, el planeta tenía tres lunas, mucho mas pequeñas que la actual. Una de estas colisionó con otra y parte de los escombros del choque cayeron a la superficie del joven planeta. Esta caída fue una de las variables que ayudaron a que en el planeta se dieran condiciones aptas para la vida.  Sin embargo las llamadas “moléculas auto-replicantes” no surgieron en este momento, sino hasta hace tres mil quinientos años, cuando apareció la molécula “LUCA” o “Antepasado Común Universal”. Se cree que esta molécula fue implantada de alguna manera en el joven planeta. No se sabe con certeza quien lo hizo y para qué, pero se cree que en aquel entonces el planeta serviría como laboratorio para alguna raza extraterrestre arcaica. Todo parece indicar que el experimento no sirvió o que la raza encargada de llevarlo a cabo desapareció. De esto nadie (absolutamente nadie) tiene mas información. Sin embargo, esta molécula viva serviría como una especie de faro para otras razas en el futuro.

Hace mil millones de años, el planeta fue visitado y colonizado por otra raza, conocida como los “L” (ó “Eles”). Estos fueron conocidos en otras galaxias como Titanes o Cíclopes, y seguramente estaban en nuestro planeta aprovechando su fertilidad incipiente para convertirlo en un campo de cultivo. Según las leyendas, el último planeta colonizado por los Eles fue la Tierra. Para aquel entonces, aquella raza había alcanzado un nivel tal de avance que seguramente logró abandonar nuestro universo. Aquí los metafísicos hablan de seres que lograron superar su plano astral y volverse inmateriales, como si de dioses se tratara. Pero también cabe la posibilidad de que la raza se haya destruido a sí misma. El caso es que dejaron de existir y la única prueba de su existencia son unos cristales que aun pueden encontrarse a gran profundidad. Estas son las bibliotecas de cristal que algunos conocen como las bibliotecas de los Elohim o Elder. Debo reconocer que jamás vi un cristal de estos, pero hoy creo que mi padre si, y le rendía culto con un grupo metafísico que se formó a mediados de los noventa en Cali, mi ciudad. Según él, se trataba de una piedra similar al cuarzo, de color verdoso al cual le cantaban unos “mantras” bastante peculiares. Estoy seguro que al cristal le decían “Eldar”, y como en mi adolescencia fui aficionado a los libros de Tolkien, supuse que el grupo confundía un montón de mitologías para sus ritos privados. Esta situación es muy común en Colombia, donde un “brujo” es capaz de leerte el tarot, luego las runas y finalmente leerte el café para finalmente decirte que tu problema es un karma… Debo aclarar que el grupo metafísico al que asistía mi padre era bastante chapucero, y sobre el cristal solo podrían probar que lo habían adquirido en la India. Hoy tengo la duda, y me arrepiento de haberme burlado de mi viejo…

Pero sigamos.

El planeta quedaría librado a su suerte durante miles de millones de años, y gran parte de la vida logró establecerse y evolucionar por sí sola. Hubo varias extinciones, aparición y desaparición de continentes, aparecieron los animales superiores y las angiospermas, los dinosaurios fueron raza dominante y un larguísimo etcétera que va hasta hace unos sesenta y tres millones de años, cuando un antepasado común de los primates se dividió y dio paso a una raza evolucionada de humanoides que tardarían unos dos millones de años en alcanzar unos logros tecnológicos tremendos. Actualmente existen pruebas de la existencia de estos seres, que son conocidos como la “humanidad gliptolítica”, si bien no eran humanos propiamente dichos. O al menos no del género “homo”. Seguramente eran reptiloides o insectoides, pero esto no está muy claro. Esta raza logró superar las barreras del planeta y descubrió la parte interior del mismo. Las pruebas son unas piedras de color negro que pueden encontrarse en el Departamento de Ica, en Perú. Son conocidas como las “Piedras de Ica” y muestran imágenes que dejaran boquiabierto a mas de uno.



La “humanidad gliptolítica” logró colonizar parte del interior del planeta, pero por alguna razón no florecieron allí. Quizás se debía a que el sol interior de nuestro planeta (o “sol negro”) no ofrecía condiciones aptas para vivir en aquel entonces. También se cree que la “humanidad gliptolítica” fue una de las causas para la extinción de los dinosaurios.

Dense una pasadita por las imágenes de Google: busquen “Piedras de Ica”. Les prometo que se sorprenderán.


Llegaría un momento en que los “Gliptolíticos” decidieron abandonar el planeta. Posiblemente predijeron algún cataclismo o algo así. Para ello, destruyeron las dos lunas terrestres y con sus escombros y materiales construyeron una enorme nave espacial, un “arca”, que serviría para llegar a otros sistemas. Tomó cientos de años preparar esta nave y todo su cargamento. En aquellos días, planeta vería en su firmamento un único satélite, mas grande y mas perfecto. Ahí transportaron a la mitad de su población y muestras genéticas de todo ser vivo de aquel entonces. Finalmente despegaron y abandonaron el sistema. Por increíble que parezca, jamás pensaron o calcularon el daño que causarían al planeta al despojarlo de su único satélite. O tal vez si fueron conscientes y lo hicieron a propósito. El caso es que con la desaparición de la luna resultante, murieron casi todas las especies del planeta, incluidos los gliptolíticos restantes, con lo que la tierra quedó abandonada y sin satélite durante algunos millones de años.

Los gliptolíticos llegaron a Alfa Centauri, donde se establecieron y prosperaron. Una vez que el arca cumplió su función, regresó automáticamente a la tierra para ocupar su posición inicial y esperar a que los gliptolíticos que quedaban la tomaran e hicieran el viaje. Pero ya no había quien la utilizara. Desde ese entones, el satélite artificial que vemos en el firmamento estuvo abandonado. Increíblemente, ninguna otra civilización descubrió este hecho hasta mucho después, cuando los lemurianos abrirían las bibliotecas gliptolíticas. 

 Luego, hace unos veintiséis millones de años, el planeta fue colonizado por dos especies extraterrestres: los Dinoides, provenientes del sistema Bellatrix en la constelación de Orión, y los Reptoides, de una de las estrellas de la constelación de Sagitario. Estas especies, probablemente en nivel 2 de la escala Kardashev, decidieron poblar otros mundos y generar vida según sus propios diseños. Aclaro que estas dos especies no eran humanoides, y por tanto sus diseños estaban enfocados en formas muy distintas a las nuestras. El resultado fue la creación de la raza de los “Pre-cetáceos”, de la cual no conocemos su verdadero nombre. Posiblemente se trata de seres parecidos a sirenas, que poblaron los enormes océanos de entonces. Estas tres especies coexistieron en armonía durante millones de años. Pero entonces, hace unos ocho millones de años, los pre-cetáceos evolucionaron psíquicamente, así comprendieron que tal “armonía” en realidad era un abuso de los Dinoides/Reptoides y por ello dejaron de cooperar.   Entonces se dio un conflicto que llevó a los pre-cetáceos a destruir un enorme porcentaje del planeta, algunos creen que por medio de la destrucción de unos reactores de fisión nuclear que se ubicaron en lo que hoy corresponde a los montes Urales. Los pre-cetáceos se dividieron en dos grupos. El primero escapó a la constelación de Pegaso y el segundo se escondió en los océanos para involucionar a lo que hoy conocemos como cetáceos. Los pocos dinoides/reptoides que lograron sobrevivir escaparon al cuarto planeta de nuestro sistema solar, conocido como Maldek (ubicado entre la Tierra y Marte).

Hago un aparte para mencionar un comentario “verde” de mi amigo español: “Esas matanzas de ballenas y delfines son tan graves como puedas imaginarte. Si los humanos hubiésemos dejado a esos animales tranquilos, hoy por hoy serian nuestros aliados y quizás no tendríamos que sufrir. Son poderosos a morir…”.

El planeta quedaría abandonado a su suerte una vez mas hasta hace seis millones de años, cuando un extraño descendiente de los reptiles inició una veloz carrera evolutiva. Este daría lugar a la raza que hoy conocemos como “Reptilianos”, la cual posiblemente contenga parte de la genética Reptoide. Estos Reptilianos colonizarían una gran parte del planeta, pero las condiciones climáticas de aquel entonces los obligarían a refugiarse en los abismos terrestres. De esta manera descubrirían el interior hueco del planeta y los continentes que ahí existen, así como el sol interior de la Tierra (o sol negro), el cual favorecería a esta raza al ser menos brillante. Ellos colonizarían este lugar y abandonarían para siempre la superficie del planeta.

Paralelamente a todo este confuso cuento, la raza conocida como “veganos” inició su expansión y alcanzó el nivel 2 de la escala Kardashev, lo cual los impulsó a colonizar la galaxia. Esto sucedió hace unos 4 millones de años. Pero tardarían unos dos millones de años mas en llegar a nuestro planeta. Ellos colonizaron el sistema Sirio B y crearon la “Federación galáctica”, organismo que aun hoy perdura a pesar de los cientos de conflictos estelares, se cree que una facción de las Naciones Unidas está vinculada a esta federación. Loca historia, ¿no?

Fue en Sirio B donde se creó la genética primigenia del género Homo, a imagen y semejanza de los veganos, pero con algunas limitantes a nivel de ADN. Hace dos millones de años, el género Homo fue implantado en nuestro planeta y se dejó que la evolución tomara algunas determinaciones para adaptarse al entorno terrestre. Marte y Venus fueron colonizados por Veganos y se fundó la colonia “Hiperbórea” en nuestro planeta. Los hiperbóreos fueron veganos que decidieron radicarse en los planetas para vigilar la evolución de sus diseños.

Pero hace un millón de años, la colonia de Dinoides/Reptoides del planeta Maldek recobró fuerzas y buscó venganza. Seguramente esperaban encontrar pre-cetáceos, pero lo que encontraron fue veganos sin ganas de pelear. Fue una masacre y las colonias de Venus y Marte fueron destruidas. Los Dinoides/Reptoides retomaron el control durante unos ochenta mil años, hasta que la Federación Galáctica tomó cartas en el asunto y decidió combatir. Aparecieron en una esfera de combate unas tres veces mas grande que la tierra y destruyeron al planeta Maldek, convirtiéndolo en nuestro actual cinturón de asteroides (dicen algunos que existen jeroglíficos documentando esta batalla). Acabada la belicosa raza, se implantaron nuevamente humanos en el sistema, pero solo en Marte y la Tierra. En esta ocasión no quedaron veganos para cuidar la evolución, pero si se hicieron algunos cambios en una línea de humanos, los cuales mas adelante seria conocidos como Lémures, que también han sido llamados “ojos de serpiente” o “seres serpiente”.

Novecientos mil años atrás, se fundó la colonia de Lemuria en el continente MU, ubicado entre lo que hoy son Asia y América. Los lémures colonizaron y dominaron todo el planeta y lograron un considerable avance tecnológico. Otros humanos –con una genética distinta- se establecieron de manera independiente en otro continente, que fue conocido como Atlántida. Ahí se separaron del resto y dieron inicio a su propia carrera evolutiva. Esta raza logró algo muy peculiar: hizo que la reproducción sexual fuera obsoleta. Con eso, los machos atlantes desaparecieron hace unos setecientos mil años. Desde entonces, las Atlantes evolucionaron con la ayuda de los lémures.

Los lémures fundaron todo tipo de colonias en Atlántida, Yu, el Tíbet y seguramente Egipto. Al principio lograron armonía con los humanos existentes, en especial con las mujeres Atlantes, raza que se desarrollaba a pasos agigantados.



La cosa funcionó, pero hace unos veinticinco mil años, las Atlantes iniciaron una modificación de la genética de otras colonias, dejando su ADN con una cadena de nucleótidos sencilla, lo cual hizo que los humanos “homo sapiens” vieran reducida su longevidad y su capacidad psíquica. Los lémures protestaron, pero entonces las Atlantes reclamaron el dominio del planeta y dado que ahora dominaban a las demás colonias, se atrevieron a desafiar a los lémures quienes -dicho sea de paso- no eran guerreros. Dos colonias Lémures escaparon del planeta con rumbo desconocido y hasta hoy no se sabe de su suerte. Se sabe que los Lémures descubrieron las bibliotecas gliptolíticas y sabían que la luna era un satélite artificial. Con este conocimiento podrían haber escapado del planeta y así acabar con las atlantes, pero no lo hicieron. Nadie sabe si por bondad con las demás especies del planeta, o porque nunca descubrieron como usar la tecnología de la “humanidad gliptolítica”.

Finalmente, hace unos nueve mil u ocho mil años, la guerra entre Atlantes y Lémures hizo que ambos continentes desaparecieran. Se cree que las mujeres atlantes lograron una fuente de energía altamente destructiva con la cual lograron hundir el continente MU. Pero al activar los dispositivos también destruyeron la Atlántida y un enorme porcentaje de su población. De cualquier forma, las Atlantes restantes tomaron lo que quedaba de los lémures, su conocimiento y sus tecnologías. Se escondieron entre las demás especies y esperan hasta hoy.

Esta es la parte que no conocemos de la historia del planeta. Pero falta aun mas.

Ya mencioné el “interior” del planeta. Ese día, el “español” me dio a entender que la tierra es hueca y que en el interior existe otro reino, con continentes y todo. Posiblemente fue visitado por los gliptolíticos alguna vez, pero finalmente fue poblado por los reptilianos.



Cuando las Atlantes declararon la guerra, solo una facción no las apoyó. Se trataba de la colonia de Yu. Ellos no deseaban combatir contra los lémures y por ello fueron desterrados al interior del planeta. Para su sorpresa, no encontraron tinieblas, sino un lugar aun mas prospero y fértil que la superficie. Ahí encontraron a la raza de los reptilianos, cuyos avances tecnológicos eran bastante notorios, pero no lo suficiente como para combatir a los nuevos invasores. Así, los reptilianos fueron desterrados al interior de la corteza terrestre donde viven hasta hoy. Entonces, los humanos fundaron el reino de Agharta, el planeta interior. Varios continentes forman este reino y su capital es una enorme ciudad llamada Shamballa. Hay cien colonias en el reino y diversas razas conviven en el. Hay de todo, desde negros, europeos e indígenas americanos hasta chinos, mongoles y australianos, todos exiliados hace mucho tiempo. Pero la raza propia, los descendientes de Yu, son los que dirigen el reino. Estos son conocidos como los “Ancianos”, seres bastante longevos y de gran estatura y fortaleza física. Se sabe que dos o tres poblaciones de reptilianos pacíficos conviven con humanos en el interior del planeta. Jamás las mujeres Atlantes lograron entrar al prospero reino de Agharta, y finalmente fueron ellas las exiliadas a vivir entre nosotros.

Para fastidio de ellas, muchas de las decisiones de la superficie son tomadas desde “abajo”. Reptilianos y Ancianos manejan los hilos de la humanidad y aunque pareciera lo contrario, jamás han deseado el mal a la superficie, aunque algunos de sus “trucos” económicos hayan sido bastante nefastos.

Aunque abajo hay varias culturas independientes, casi todas siguen las enseñanzas de Melquizedek, gran filosofo perteneciente a la raza de los “ancianos”. Las ciudades de Agartha son poco pobladas, con una media de quinientos mil habitantes, pero una de sus ciudades conocida como “Telos” posee mas de dos millones y es un gran centro tecnológico.

Gran cuento, ¿no?

El avión despegó finalmente y yo tuve que darme una escapadita al baño. Faltaba la cereza del postre.
Hay muchos accesos al reino interior, pero pasar por ellos no es sencillo. No solo por la dificultad técnica de atravesar los mil trescientos kilómetros de espesor de la corteza, sino porque dentro de esta viven los reptilianos renegados. Algunos pasadizos se encuentran en el Mato Grosso en Brasil, las cataratas de Iguazú, la cueva del Mamut en Norteamérica, algunas cavernas en Italia y bajo la pirámide de Giza. Pocos se han atrevido a cruzarlos debido al inmenso peligro. Ahora entiendo que el escritor Julio Verne lo sabía con mucha precisión, pues los cráteres que menciona en su obra fueron también mencionados por Félix como posibles accesos. Concretamente, el volcán Sneffels fue objeto de varias investigaciones por parte de Nazis y Rusos para acceder al planeta interior. Si recuerdan, los exploradores del libro “Viaje al centro de la Tierra” terminan en Stromboli, Italia. Esto concordaría perfectamente con el cuento… 

El camino normal al “interior” es a través de las aberturas polares, enormes agujeros de dos mil trescientos kilómetros de diámetro por los cuales se puede atravesar en aviones especialmente adaptados para corregir las anomalías gravitacionales o simplemente navegando en sumergibles especiales. ¿Porque nadie sabe de esas aberturas polares? No tengo esas respuestas, habría que preguntarle a la NASA y a los gobiernos de las grandes potencias. Según algunos, hay acuerdos entre Agharta y los gobiernos de superficie para ocultar este asunto al público.

El español me contó que si vas navegando, solamente te das cuenta que has ingresado al interior del planeta por una anomalía magnética que se manifiesta en las brújulas y porque el cielo se ilumina tenuemente y desaparecen las estrellas. Cualquiera pensaría que el mundo queda patas arriba cuando inicias el cruce oceánico al interior, pero no es así. Dentro, siempre es de día y el suministro de luz constante es usado como principal fuente de energía. Si alguien conoce el concepto de la “Esfera de Dyson” podrá comprender mejor a la tierra hueca.

No podía dejar de preguntar al tipo sobre qué diablos hacia en la superficie si dentro todo era tan maravilloso. Su respuesta fue sencilla, y quizás lógica: “Hago parte de un comité de la ciudad de Telos para impedir unas pruebas nucleares que planean hacer los Coreanos con ayuda de los franceses. Sé que mi acento te suena como si yo fuera de Barcelona, pero voy para Francia y vengo desde el polo sur”. Mi mirada sorprendida lo hizo reír un rato.

Le pregunté entonces que tenían que ver las monjas en todo este cuento. Quedaba poco tiempo pues el viaje Cali-Bogotá dura solo treinta y cinco minutos. La respuesta ya se cocinaba en mi cabeza: “Veras, esas malditas son atlantes”.

“Las hay por todo el mundo, pero su sede principal queda en Canarias. Ahí tienen su convento principal, si así quieres llamarle. Pero también tienen un edificio principal en Washington, cerca de la sede principal de la NASA.  Ellas han logrado ocultar la mayor parte de su conocimiento y luego de la guerra con los lémures han dedicado su vida a descubrir los secretos de la luna. Todo parece indicar que, en colaboración con los Nazis, llegaron a la luna en los años cuarenta o cincuenta. Parece ser que descubrieron algo gracias a los astronautas nazis, los cuales murieron en un extraño accidente. Mas adelante, a mediados o fines de los años cincuenta, los norteamericanos retomarían la base lunar alemana  y la adaptarían en un complejo que estuvo activo hasta los años ochenta. Supuestamente, la base lunar fue desmontada. Desde entonces, la investigación en el satélite ha sido manipulada y está llena de patrañas. Todo maquinado por las malditas Atlantes. ¿No te has preguntado por qué rayos no volvimos a la luna desde los años setenta?, se supone que allá hay mucho potencial investigativo y ganas de establecer colonias experimentales. Los humanos tienen toda la tecnología para ir allá cuantas veces quieran, pero nadie va. En Telos, estamos seguros que las atlantes viajan con mucha regularidad a la luna. Usan una empresa fachada bien conocida con la que ocultan sus viajes e investigaciones” (Nota: yo no pude sacarle cual era esa “empresa tan conocida”).

En ese momento iniciamos el aterrizaje. Me angustiaba no conocer mas de la historia. Pero mi compañero, afortunadamente, era un conversador incansable.

“Si las ves por la calle verás lo gilipollas que son. Andan en camionetas grandes, sobre todo les gustan mucho las Hummer por el alto consumo de combustible. Favorecen todo aquello que contamine y destruya al planeta. Disfrutan montones al botar papelitos en la calle y odian a todos los humanos. Son xenófobas y despreciables. A pesar de vivir solapadamente, no dejan de usar su habito y portan el símbolo lunar en el hombro: así de superiores se creen”.

En ese momento, recordé el incidente con las dos “monjas” años atrás en el aeropuerto el Dorado.

“Nunca les ayudes. Nunca les hables. Y si puedes, asesina a alguna con toda tranquilidad; seguramente se armará un escándalo, pero te aseguro que nadie va a investigar y su cadáver desaparecerá sin rastro. Y siempre ten presente que ellas solo tienen un objetivo: desean escapar del planeta hacia Alfa Centauri en la nave de los Gliptolíticos, saben que al llevarse la luna, la superficie del planeta va a sufrir un gran cataclismo y morirán todos los humanos. No les importa. Este planeta les da asco”.

En ese momento, el avión finalmente se detuvo y los pasajeros se dispusieron a bajar. El español tenía mas para decir: “Algunos de los nuestros han espiado a estas mujeres desde hace cientos de años, y han descubierto que las malditas lograron activar la nave. Se cree que han planeado el despegue para finales del año 2012. ¿Has escuchado de las profecías mayas?, pues te cuento que ese mito ha sido generado por nosotros en Agharta para prevenirlos de alguna manera. Pero ya estamos sobre el tiempo y por eso no me da miedo contarte nada de esto”.

Bajamos del avión y el frío de Bogotá nos recibió con violencia. No me despegué de aquel hombre y mientras caminábamos por los pasillos del Puente me dijo: “Esta historia no es aceptada por la mayoría de la gente. Lo consideran patrañas. Pero no te alcanzas a imaginar la cantidad de personajes importantes que están planeando su escape al interior”. Yo le interrumpí y le dije que de todas maneras no podrían acoger a todos los habitantes de la superficie, pues adentro necesariamente había menos espacio.

“Eso es cierto, pero no todos van a ir. Llegará un momento en que algunos serán raptados sin previo aviso. Eso lo estamos haciendo hace cincuenta años en un proceso lento y tedioso. Muchas de las abducciones que comentan los diarios sensacionalistas en realidad son maquinadas por el interior. Mas adelante tendremos que revisar los currículos genéticos de unos pocos elegidos. Eso se llama eugenesia…”. Me dio unas palmaditas en el hombro para despedirse: “Así son las cosas. Cuando quieras busca la iglesia de Shamballa, ahí podrás ver si eres candidato. Algunos lo hacen voluntariamente y según sus capacidades son llevados de inmediato, otros deben esperar o enviar solo a sus hijos. Aprende la filosofía del gran Melquízedek. Y aléjate siempre de esas malditas. O mátalas siempre que puedas”. Luego me dio una tarjeta de una empresa dedicada a vender detectores de radiación y se alejó.

Y así se despidió mi amigo “español”. Lo esperaban un hombre y una mujer que también notaron a las “monjas atlantes”. El otro hombre metió la mano dentro de su chaqueta, posiblemente para tomar un arma. Pero no pasó nada. Jamás volví a ver a Félix.

En ese momento era muy jodido para mí creer en aquella historia. La verdad es que parece una patraña muy bien elaborada. De todas maneras busqué la iglesia de Shamballa, pero nada pude encontrar. Aun conservo la tarjeta, pero esta tan solo tiene una dirección de correo electrónico.  Tampoco he vuelto a ver a las monjas atlantes. Y ahora estamos a comienzos de 2012. Por ahora solo puedo esperar. Ojala se trate solo de un cuento bien elaborado. Ojala. 

10 comentarios:

  1. Hola, muy interesante el artículo, ojalá se trate de un cuento bien elaborado como dices o comenzar a hacer algo para cambiar nuestro destino, saludos!

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  2. Hola, bueno, no se si antes del encuentro con este hombre ya sabrías tu de algunos de los tema que el te conto, al leer tu "cuento" encuentro mucha concordancia con otros planteamientos que ya me habían comentado... eso es raro... En fin, independientemente de todo, si es realidad o ficción, esta muy bien elaborado y fundamentado, saludos y veamos que pasa...

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  3. las fechas que se mencionan, co-inciden con muchas contadas en documentales como Conexión Atlante y Zeitgiet Movie entre otros la película Linterna Verde.... Agenda esotérica y muchas mas.

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  4. Eso es correcto, lo curioso del tema es la forma como los "mitos" han logrado encadenarse. Sigo investigando el tema y sigo buscando a mis monjitas. Espero lograr resultados pronto y la próxima semana voy a continuar el blog con un asunto mas curioso aun, pero que aun tengo que confirmar. Gracias por tu comentario.

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  5. muy buena historia hay muchos interrogantes en nuestro planeta y al pareser uno que se nos olvida en esta historia el poder salir del planeta hacia otros lugares en este universo u otros universos al pareser ni nosotros ni las otras razas sea de la superficie o del ineterior de la tierra no tienen la capacidad de poder viajar de un universo a otro entoses todas las razas que habitan el planeta son inferiores por que de lo contrario podrian viajar por los universos sin ningun drama y asi poder expandirse mas rapidamente por distintos sectores de los distintos universo que hay asi que señores lo siento pero todos en el planta somos aun unas razas inferiores sea como sea no podemos trasladarnos fuera del planeta e ir a otros universos estamos en la misma situacion todos a mi me ubiera gustado poder viajar por distintos universos y conoser lo maravilloso de otros mundos pero bueno talves pueda en otra vida similar a esta pero en otro estado de conciencia, por ultimo quisiera decir que la vida en el planeta me facina como la vida misma

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  6. Muy interesante el tema (no he podido encontrar una foto de estas mujeres) y en esta entrevista que ví en youtube tambien se menciona que la luna es un satelite artificial...

    http://www.youtube.com/watch?v=QhCFWDc21Es&feature=related

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  7. hola cual es el correo que te dio el "español" ???????

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  8. En realidad son dos: rdcomm@analitica.com y felix_g56@yahoo.es

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